and I say

wake up and be ~

miércoles, 18 de marzo de 2009

Desamores

A veces me pregunto, que sentido tuvo abrirte las puertas de mi mundo, mostrarte mi alma desnuda, para que después de lo hermoso compartido, ignores lo vivido.
Soporté el dolor, porque pensé que con lo único que valía la pena quedarse, era con el tibio y dulce recuerdo de un sueño juntos.
Ahora somos nuevamente desconocidos. ¿Cómo podes olvidar o evitar lo sucedido? Es como renegar del pasado, de lo nuestro.
Me siento estúpida y herida, por apreciar algo, que parece no significarte nada.

Alguna tarde solitaria

Quiero decir algo y no sé qué. Me pierdo en mi mente y no encuentro una respuesta. Mi tiempo se detiene y permanezco paralizada, ida, enajenada.
El mundo sigue su ritual, sin cesar de girar. Las voces, gritos y ruidos se unifican en un único murmullo, más semejante a un silencio mudo. Quizás diga algo, pero me es imperceptible.
No puedo huir de la sensación de liviandad que me posee en tal momento. Símil a una paz, una indiferencia, un abrazo, una caricia, un segundo...

jueves, 8 de enero de 2009

Los cuatro o ninguno

a veces, siento que soy dos personas diferentes.
a veces, siento que sos dos personas diferentes.
a veces, me gusta ser dos personas diferentes.
a veces, me gusta que seas dos personas diferentes.
a veces, no me gusta ser dos personas diferentes.
a veces, no me gusta que seas dos personas diferentes.
a veces, siento que podríamos llevarnos bien los cuatro.
a veces, siento que no podríamos llevarnos bien los cuatro.
pero la mayoría de las veces, siento que podríamos llevarnos bien los cuatro, sí, los cuatro.
todo o nada. tan extremista? los cuatro o ninguno, sí, los cuatro o ninguno...ninguno.

martes, 23 de septiembre de 2008

First sight

Un rutinario día. El sol salió, reinó, y murió en el horizonte, o eso creo, porque sólo lo vi ocultarse tras altos edificios.
Idas, venidas, viajes y música. Nada parecía salir de la cotidianidad. Con esa idea, me subí al colectivo. Me senté, esperando pasar rápido el viaje de más de media hora, y así llegar a mi hogar y recostarme en mi cama a descansar.
Miraba a través de la ventanilla, esperando ver algo, algo más allá. La gente caminaba, corría, los autos pasaban frenéticos, el cielo llamaba. Todo parecía normal.
Parada, gente que sube, gente que baja. Esa extraña costumbre de mirar, observar a las personas. No pensé que así sucedería, que allí encontraría lo que buscaba.
Entre la masa amorfa de personas, alguien desentonó. Lo mire a los ojos, y en su mirada lo descubrí. No sabría describir exactamente que fue, sólo sé que me lleno, que me hizo sentir bien y no quería apartar mi mirar de su mirada.
Que fijo me miraba su mirada. No sabía sí seguir perdiendóme en ella o esquivarla, porque me daba vergüenza que notará lo mucho que me había fascinado.
Se sentó, con otra persona, y comenzó a entablar una conversación. No le prestaba atención, la música obstruía mis oídos.
Miré al cielo, con una gran sonrisa. Me sentía realizada, sentí que el día había cobrado sentido. No podía entenderlo o comprenderlo, me había como enamorado, enamorado de una mirada.
Quizás no fue tanto la mirada, sino lo que pude ver en ella. No, no puedo describirselos, sólo puedo decir que arrazó con el vacío que me estaba asesinando en ese momento. O también, puede ser que me haya enamorado de esa sensación, sensación que no solía sentir tan amenudo.
Desde ese día, intenté volver a verlo, viajando en un horario similar al de esa vez. Pero mientras más lo ansiaba, parecía que el destino más me arrebataba la oportunidad.
Luego comprendí que lo mejor era no pensar en eso, y dejar que el momento me guíe. Fue así como viajamos varias veces más juntos. Ambos nos entrelazamos en miradas, repetidas veces, pero ninguno supo decir o hacer algo. Excepto esa vez, que cuando su acompañante se bajó, se sentó atrás mío. Lo supe porque reconocí su perfume.
No sé como se llama, no sé de donde viene ni a donde va, tampoco sé sí me importa, tampoco me importa saber sí me importa, lo que sí sé es que su mirada destroza lo cotidiano y le da un poco más de sentido a mis días solitarios.

martes, 12 de agosto de 2008

Carta a ella nº ...

Me pregunto cuantas veces tendré que revivir el pasado. ¿Acaso no bastó el dolor de ese fúnebre día? Quisiera dejar de sentirme tan culpable por haberte faltado cuando más me necesitabas. Pero nada ya puedo hacer por remediarlo, ni siquiera la autoflagelación psicológica podría cambiar los hechos. Pero, sí es como siempre dije, que ya no vale la pena preocuparse por como todo podría haber sido mejor, sino por como todo podría ser mejor...¿habrá forma de que todo sea mejor ahora? ¿de que yo pueda hacerlo?

Sí pudiera saber que destino tenías pensado para mí, quizás inocente y estúpidamente lo obedecería sin refutar. Pero bien sabes que soy tan humana, y como todo humano tiendo a ser egoísta. Aunque quisieras que me pudriera en los avernos, cosa que dudo me desearas, no podría cumplir tu último deseo. Suelo hacerme creer que mi felicidad es lo que más querrías, quizás es una débil excusa que me ayuda a ponerle más ganas a mis días.

¿Quién no lo sabe? la vida no es nada fácil, o en realidad lo es y uno la complica, pero eso no viene al caso. En esos momentos no viene nada mal pensar en vos y darme ánimos. Me gustaría decir que tomo prestada tu voz, pero el tiempo, que todo puede destruirlo, no ha tenido piedad alguna conmigo. Quisiera al menos tener una versión deformada, pero ni eso, simplemente tengo la mente en blanco cada vez que lo intento.

Como desearía que fuera como antaño. Vos sentada en la cama y yo en el piso, llorando en tus rodillas. ¿Alguna vez te dije lo cómodas que eran? Creo que nunca llegué a hacerlo. O quizás no eran tan cómodas, sino que era la contención emocional que me dabas, que me hacía sentir tan regocijada. Já, sacrificaría tanto sólo para revivir ese momento de una forma real. Hace mucho que no me siento así...

Pero, ¿de qué se trata esto? Creo que desde donde estás, o donde quiero creer que estás, debes saber todo esto, ¿o no? Entonces quizás no haya porque escribir tanto, pero, nuevamente mi egoísmo humano, ¿recordas? Lo hago por mí, porque tengo algo acá adentro que me exige salir. Vos me entendes, ¿cierto?

Recuerdo que solías contarme que cuando las personas dejaban este mundo se iban a vivir a una estrella. Que dulce es esa idea, ¡quisiera ser tan inocente de creerla!

Pero sí todo es posible, todo puede ser, quizás eso también. No lo creo, pero espero que me estés esperando ahí hasta el día en que yo me vaya también. Vos me lo prometiste, prometiste que me esperarías ahí. Te acordas, ¿no? Eso no tendrías que olvidarlo, nunca es bueno romper promesas. Yo quisiera que me esperaras...

Pero, a veces, no se puede hacer otra cosa que dejar fluir al río, y en caso de que te tocara ser roca, dejar que este te vaya disolviendo lentamente hasta ser parte de su corriente.

Hace mucho que te pedí perdón, hace mucho que sobre tu tumba me arrodillé y te dije adiós. Sabes lo mucho que costó, sabes que el nudo que me cerraba la garganta fue de los peores que sentí en mi vida. Hasta casi creí que no podría respirar. Ese día, mientras me alejaba de tus cenizas, sentía como todos mis recuerdos se desprendían y se iban en tu búsqueda.

Tarde años, lo sé. No era decisión fácil dejarte ir. Aún hoy me cuesta entender como pude hacerlo, pero era lo mejor.

A veces, como lo es hoy, te extraño y necesito sentir que me escuchas.

No sé sí era tu deseo, pero doy lo mejor de mí para que estés orgullosa. No sólo por mí, acá es donde falla el egoísmo, también lo hago por vos, por imaginarme tu sonrisa colmada mientras tus ojos, tan cansados y serenos, miran mi logro y esfuerzo.

Gracias por haber existido, porque sin vos yo no hubiera existido, literalmente. Pero además, porque sin vos, no me habría convertido en quien soy.


Te amo. Ayer, hoy y siempre.

jueves, 29 de mayo de 2008

Endless rain

Que frías que son tus lágrimas. El camino se ve lejano y sereno. Te espera, pero no te llama. La luna quiso convencerte de que apostaras a la oscuridad, que indiferente reaccionaste, con que frialdad.
El aire esta húmedo, me recuerda a mi infancia. No importa lo que digan las lenguas, no fueron buenos momentos. Pero al menos, en ese entonces tenías la inocencia de poder volar sin conciencia. Que gris se ve el mundo ahora, aún puedo escucharte reír.
Mi cuerpo está empapado, pero sé que más ahogada esta mi alma, que con sus últimas fuerzas pelea con la realidad y las banalidades. Quería ayudarla, pero no sabía por quien decidirme.
La primera lágrima, siempre es la más cálida. Suele detenerse en el tu mejilla, tan lentamente se desliza, como sí intentase purificar el dolor. Pero no importa cuanto llores, no podrán contra esta desilusión.
Tampoco es que la depresión nos domine, o el dolor nos ciegue, todo es indiferente en este momento, cuando siento sus lágrimas sobre mí. Fue por un segundo, pero creo que por un segundo te entendí. En ese momento me sentí aliviada, que hermosa es tu esencia.
Por un segundo, por un miserable segundo, te sentí dentro de mí. Que hermosa sensación, que hermosa. Te llore y permanecí anestesiada. Le pedí al silencio que dejase de gritar, por primera vez me hizo caso. No pude evitarlo, esa noche te dedique hasta mi más íntimo sueño.

jueves, 1 de mayo de 2008

Estaciones

Cuando nacemos, lloramos. Siempre me pregunté sí es por la emoción o una ironía del destino, que ya sabe a que deberemos enfrentarnos.

Pasas quizás los años más hermosos de tu vida tratando de comprender un mundo que te parece fantástico y mágico. Sos un simple espectador que quiere vivir jugando y recorriendo lo desconocido. Pero, el tiempo pasa, uno crece y te enseñan a pensar.
Entonces aprendes a manejar tu vida a través del pensamiento, pero nadie te enseña a sentir. Y no, es algo totalmente natural en el humano. Todos te aconsejan que acalles tus sentimientos con tu pensamiento cuando sea necesario, ya que estos no saben que es lo mejor para vos y tu futuro.
Los sentimientos sin expresar se acumulan en tu interior y un vacío se va generando, que te absorbe lentamente. Qué se supone que haga con todo este amor sin dueño? Con esas lágrimas que no puedo arrimar al abismo de mis mejillas? Y con esas sonrisas opacadas por la tristeza de mi mirar?

Y vos estas ahí, mirándome, creyendo saber quien soy. Y no te das cuenta, que no sabes que hay dentro de mí. Podrías observar mi mirada en vez de sólo mirar mis ojos? Mis silencios dicen más que mis palabras, que torpes se alejan tanto de mi intención. No soy buena expresando lo que siento, quizás es el miedo, ese eterno miedo. Me tratarías igual que siempre sí supieras que pasa por mi mente? Mis más profundos miedos? Mis más hermosas poesías de amor? Mis más intenso dolor?

Entonces, pienso que sí no podes, no es mi problema, sino el tuyo. Ya no quiero encerrarme y obligarme a reprimir estos impulsos. Sí tengo ganas de abrazarte, lo voy a hacer, sí tengo la necesidad de decirte lo mucho que te amo, simplemente lo voy a hacer. Por qué seguir restringiéndome? Para qué seguir ocultándome?

Quisiera que no me cuestiones, que no me preguntes nada, simplemente acepta mi ofrenda, mi ser en su máxima expresión. No intentes cambiarlo, modificarlo, tan sólo déjalo ser a su manera. La mejor forma de quererme es dejándome libre, tal como soy, aunque no sepas bien quien soy.
Y mientras camino, viendo el Sol caer tras los edificios, empiezo a pensar que estoy muy lejos de lo que busco. Quizás nunca pueda expulsar todos estos sentimientos y emociones que se agolpan en mí, pero intento hacerlo de alguna manera, al menos en mi arte. Entonces, empecé a entender lo poco que entendía, falta tanto para llegar…

Decidí dejar mi conocida casa, para deambular y caminar, buscando algo, que no sé precisamente que es, pero creo que lo reconoceré cuando lo encuentre. Algún día voy a hacer de un lugar, mi hogar, y allí poder refugiarme cada vez que sea necesario.

Pero mientras el tren pasa velozmente, y las personas corren frenéticas buscando sus propias respuestas, el mundo gira y gira, y mi mente esta embriagada con su danzar. Siento como mis sentimientos empiezan a palpitar en mi pecho, como sí todo fuera a estallar, pero nadie me va a esperar.

Quisiera que por una vez, intentaras ver más allá en mí. Qué ves? No, deja de ver mi exterior. No ves más que eso? Y mi alma se estremece a tu alrededor. Por qué? Sí todos pueden, sí todos lo hacen, por qué yo no? Y quizás soy diferente, quizás busco algo diferente, quizás sólo busco que me entiendas.

Y sí me entendieras? No lo sé, la incomprensión me hace sentir tan única y especial, pero dentro mío, deseo que lo hagas, que quieras descubrir mi misterio y mis enigmas. La calidez de tu abrazo podría apaciguar el dolor de esta agonizante soledad.

Cada noche, antes de dormir, esas heridas y cicatrices empiezan a sangrar. Y otra vez el mismo discurso, la misma excusa, y parecen tan realistas y sinceros, pero no pueden consolarme. Ese gran peso en la espalda a veces me agota, pero me siento tan culpable que lo acepto, sé que es mi deber.

Falta poco, las estaciones pasan. Todavía tengo la ilusión de que al despertar todo será diferente, que un milagro o algo asombroso pasará en mi vida y todo dará un giro vertiginoso. Con esta idea me voy a ir a dormir esta noche, eso es seguro. Quizás soy demasiado soñadora, o demasiado realista.