cuánto duele
extrañar
y no poder
abrazarte,
poder demostrarte
en un simple
pero sentido
instante
el amor que tengo
para vos.
las lágrimas se
deslizan mientras
pienso en
cuánto
me hace falta
poder
estar
ahí.
and I say
wake up and be ~
miércoles, 18 de octubre de 2017
sábado, 19 de agosto de 2017
Diario de un alma nº55
a veces no estiramos
la mano
para pedir ayuda
porque lo
hicimos
tantas
pero tantas veces
en vano
que simplemente
da
muchísimo
miedo
acariciar
la
nada.
la mano
para pedir ayuda
porque lo
hicimos
tantas
pero tantas veces
en vano
que simplemente
da
muchísimo
miedo
acariciar
la
nada.
martes, 11 de abril de 2017
verde, azul y frío
Werther tenía razón,
qué difícil es pronunciar
palabra, adjetivo,
ante la inmensidad
del paisaje;
único, puro,
trágicamente hermoso.
cada color, textura,
pequeña brisa,
melodía oculta,
mirada penetrante,
atraviesa el alma
llenándola de paz
y calma;
que por un momento
no se siente
mediocre y mundana
(aunque posiblemente
note que lo es
cuando deje de
contemplar
la majestuosa
naturaleza).
qué difícil es pronunciar
palabra, adjetivo,
ante la inmensidad
del paisaje;
único, puro,
trágicamente hermoso.
cada color, textura,
pequeña brisa,
melodía oculta,
mirada penetrante,
atraviesa el alma
llenándola de paz
y calma;
que por un momento
no se siente
mediocre y mundana
(aunque posiblemente
note que lo es
cuando deje de
contemplar
la majestuosa
naturaleza).
domingo, 4 de septiembre de 2016
never meant ~
algunas noches
sos un eco
una ilusión
traslúcida
una canción
que me recuerda
quién no quiero
ser
tus piernas
se estiran y
entrelazan
entonces sonrío
no es como si
tuviera sentido
pero está ahí
ese beso
abrazo
y la distancia
deja de existir
pero también
la música
se repite
y ya no sé
si quiero.
sos un eco
una ilusión
traslúcida
una canción
que me recuerda
quién no quiero
ser
tus piernas
se estiran y
entrelazan
entonces sonrío
no es como si
tuviera sentido
pero está ahí
ese beso
abrazo
y la distancia
deja de existir
pero también
la música
se repite
y ya no sé
si quiero.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Ritos ~
Todos tenemos nuestros pequeños hábitos y algunos de ellos han llegado a evolucionar en ritos. Un rito es una costumbre que repetimos siempre de la misma forma, una ceremonia personal que mantenemos a lo largo del tiempo. Algunos ritos llevan años y años existiendo, otros recién están empezando a gestarse. Yo por ejemplo tengo un rito en cómo abro la caja de cigarrillos, los que me conocen saben cómo es que lo hago para replicarlo y algunos directamente me dan el atado cuando hay que abrirlo y quieren que les convide un cigarro. Tengo noción de tener ese rito desde aproximadamente los quince años, así que llevo doce años realizándolo. A esta altura de mi vida creo que va a ser un rito que mantenga siempre y cuando fume. También tengo un té predilecto cuando necesito despejar mi cabeza y pensar sobre algunas cosas, es el té verde puro. Para mí, hacerme una taza de té por las noches no es un rito porque no lo hago siempre pero cuando lo hago con esa idea, es siempre el mismo té y siempre fumo cuando lo hago. Eso no sé cuándo empezó pero creo que lleva al menos unos pares de años siendo parte de mí. Los ritos nos caracterizan, son parte de nuestra forma de ser y nos definen, de algún modo. No siempre son sanos y felices, a veces tenemos un rito tóxico que habría que emancipar para poder crecer y mejorar como almitas. Yo tengo unos pares de esos y en éste último tiempo he estado muy abrumada por la forma en que no estoy demasiado feliz con mi vida y fui identificando los ritos y errores que perpetúo que terminan por dañarme y llevándome a no permitirme ser feliz. No, bueno, no fue fácil identificarlos no porque fuesen difíciles de encontrar, sino porque eran complicados de enfrentar entonces llevaba un buen tiempo ignorándolos como si así fuesen a desaparecer por arte de magia. Me acostumbré a ellos, al punto de que directamente acepté que es así y no tengo alternativa. La cuestión y lo loco al respecto es que sí, existe una alternativa, una en la cual los erradico y cambio esos ritos, posicionándome en un lugar más sano para mí. Obviamente lidiar con esto no estuvo siendo fácil, he tenido momentos de severa tristeza y soledad, hiper sensibilidad, aislamiento, enojos y sensaciones negativas, agresión y auto-destrucción; pero todo aquello que es sencillo de leer pero muy pesado de sentir, me llevó a la determinación de decir basta y romper con esas cadenas, esos ritos, ese ciclo. Claro que hay varios que no voy a romper, como tomar la taza de té verde como estoy haciendo ahora, fumando un cigarro armado, e incluso me atrevo a decir que estoy a punto de crear nuevos ritos: de esos que hacen bien, que me hacen estar bien conmigo, sentirme más cerca de mí, conectada conmigo misma y por consiguiente más abierta a los demás, siendo más consciente de mis acciones para con los otros. En el proceso la pasé mal y sé que las personas que me quieren también lo hicieron, se preocuparon por mí y por el hecho de que no les dejaba acercarse, pero hoy empiezo a dar pequeños pasos hacia ellos con la cabeza baja diciéndoles lo que me pasa, tratando de demostrarles cuánto aprecio su compañía incluso cuando a veces no puedo corresponderla porque estoy demasiado adentro mío. Quienes me conocen hace varios años saben que soy así, que es algo que me lastimó mucho y seguramente comprendan la magnitud del hecho de que eso va a cambiar. Afortunadamente estoy adquiriendo nuevos ritos, más lindos, pero el más hermoso de todos es el que vengo gestando y empezando a aplicar: buscar nuevas formas de ser feliz y hacer felices a los demás.
jueves, 30 de junio de 2016
Cerrando puertas ~
Cuando transito mentalmente mi presente y futuras decisiones como las pasadas me pongo a pensar en cómo llegué hasta acá. Me doy cuenta de cuánto uno se deja estar, se deja avasallar, se deja matar aunque sea un poquito por otros y por uno. Lo que uno permite y habilita, es como una puerta que cuando la abrís dejás pasar muchas cosas, no siempre lindas y felices. Llegado el momento que pensás, bueno esto no va bien y queres arrimarte a cerrar esa puerta encontrás del otro lado bastante resistencia; pero si vos me dejaste, vos lo permitiste. Sí, y del mismo modo que lo hice puedo dejar de hacerlo ¿es tan difícil de entender? correte, volvé a tu lugar y dejame cerrar la bendita puerta, ya no te quiero de este lado. La última palabra es nuestra y si el otro no sabe manejarlo quizás es porque dio por sentado todo lo que diste, dejaste, ese espacio que le brindaste para que ocupe. Pero no, no es como si te hubieran dado un título de propiedad, no es tuyo de acá al fin de los tiempos; si no la haces bien te puedo echar, me puedo negar, puedo cambiar de parecer, tengo derecho a cerrar cada puerta que haya abierto. Y quizás vos, ahí, en vez de cuestionarme a mí por cerrarte la puerta en la cara podrías preguntarte: ¿qué hice para no tener más este privilegio? porque por ahí va la mano y por ese lado vas a sacar algo productivo. La confianza se gana pero también se pierde y si no mantenés lo que se te otorgó no podes culparme a mí. Yo solo hago lo mejor para mí y si vos te aprovechas del lugarcito que te di para lastimarme y no apreciarme, entonces sí, te vas y se acabó, cruzá la puerta. Valgo más que la mediocre costumbre de no estar solo porque sí, bueno, quizás para vos no pero ¿sabes qué es lo genial de esto? que esa tampoco es tu decisión.
jueves, 16 de junio de 2016
Me desnude por vos ~
A veces hablamos tanto que las palabras danzan en nuestra lengua y se desvanecen en el aire como si no tuvieran peso, ligeras e insípidas. Cuánto hablamos, cuántas palabras recitamos sin decir ni una minúscula parte de aquello que se abate en nuestro ser. Es que las palabras son nuestra herramienta, nuestro caballito de batalla para ir por la vida y es por eso que a veces nos olvidamos que no sólo sirven para debatir, pensar en voz alta, pelear y batallar con otras palabras, también pueden sanar, amar y comunicar las emociones más profundas. Cuando te tiembla el pecho y sentís cómo suben desde algún lugar inexplicable hacia tu boca, tu lengua juega con ellas, tu mente las repite y finalmente las decís dejando en evidencia tu corazón y alma, ahí es cuando las palabras toman revancha y nos recuerdan que pueden además de ser dichas, sentidas. Lo que más nos cuesta decir es aquello que sentimos con todo nuestro ser y por más que a veces sea una sensación algo vertiginosa e intensa al punto que nos dejan exhaustos, vale la pena que aquellas palabras sean pronunciadas. Porque es tan hermoso cuando de nuestro hábito deja de ser rutina para convertirse en la expresión genuina de nuestro ser.
Porque me costó decírtelo pero me desnude por vos, para que veas en mis palabras un pequeño destello de todo el amor que tengo.
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