and I say

wake up and be ~

domingo, 3 de mayo de 2009

Segundos

Vivimos en constante cambio. Esta ha de ser una de esas pocas certezas de las que no descreo.
En una fracción de segundo, todo se volvió pasado, y renació de sus entrañas algo nuevo, quizás en apariencia similar a lo anterior, pero totalmente diferente.
El tiempo, todo lo destruye y construye a su paso. A quién le echamos habitualmente la culpa, cómo sí este fuese un juez que es injusto con nosotros. Pero son pocas las personas que son conscientes de que este no dirá más de lo que uno le de para hablar, ya que es una constante que no influye directamente en el resultado.
Una de las cosas que bendigo y maldigo, es la relatividad del paso del mismo. Los segundos parecen agonizar ante mi ansiedad. Y espero, espero, y la espera es tortuosa, impaciente, dolorosa. Pero es cierto que frente a la misma situación, pero en contemplación de tus ojos, me es sumamente placentero y mágico, y tengo la necesidad de prolongar cada milésima de segundo para inundarme con tu alma, impregnarme con tu esencia, y hacerte eterno en mí. El olvido, está desarmado contra la ferocidad con la que protejo tu recuerdo.

martes, 21 de abril de 2009

Diario de una mente nº3

El alma, distante. El cuerpo, tieso. El resto, hecho pedazos.
Pero la esperanza, nos invita a dar otro paso...y yo, resignada a mi falta de resignación, le digo: bueno, probemos de nuevo.
Hola. No tenes una puta idea, te juro que no, de cuánto duele, de cuánto te quiero.

lunes, 20 de abril de 2009

Diario de una mente nº2

Llegó el Otoño, y me es evidente. Mi piel está fría, mis pies casi entumecidos.
Qué? No, pero sí yo...
Qué? La puta madre...
Pero tengo frío, pero debo, pero tengo qué, pero tengo frío, tengo frío, tengo frío en los pies.
Qué? Sí, la cama es una buena opción. No, ni hablar del libro de Gabrielito que me espera. Sí, ya sé, lo tendría que haber terminado a esta altura, pero soy muy cobarde y me aferro a las cosas.
Deshacer, rehacer, transición, transmutación, y ahora...

viernes, 10 de abril de 2009

Ya no me importa más

ya no me importa más.
ni vos, ni él, ni ella, ni ellos, ni ustedes.
no, ya no, ya no me importa más.
nunca digas nunca ((nunca más, nunca más)).
sufrí, superé. dolió, cicatrizó.
todo lo que va, vuelve. y cuando vuelve, vuelve más.
hola mundo. hola vida.
vayanse casi todos a la mierrrrrrda.
sabes por qué? porque ya no me importa más.
no, en serio. ya no me importa más.
sí me preguntás, no sé exactamente porqué.
sólo sé, que ya no me importa más.
creo que sí, hay una razón principal.
ya no me importa más, porque decidí...
importarme más.
lo que implica, que ya no me importa más.
ya no me importa más. ya no me importas más.
y sí no entendes, no me importa.
porque ya no me importa más.
no me importa que digas, que digan, que pienses.
ya no me importa más.
ya no me importa, ya no me importa más.

Diario de una mente nº1

Su aroma se desliza delicadamente por el living. Ella está ahí, puedo ver su cuerpo tendido, reposando, en letargo. Pero no está aquí, su mente se esparció como su perfume en la brisa, y su alma, confusa, ronda por toda la casa.
Lejana, enajenada. Su mirada todo lo atraviesa, desmembrándolo. El cuerpo frío, cual nieve, cual muerto. Oigo sus pasos, como un dulce eco, que me invita.
El rítmico sonido del reloj, me estremece. El tiempo corre. Y yo, me aferro a esta hoja de papel, que parece ser mi única salvación.

martes, 31 de marzo de 2009

No quiero ser emo (quiero ser feliz)

Despierto, después de una intensa noche entre sueños y pesadillas, intercalados con la realidad. Todo se funde, todo es confuso...pero despierto ((o eso pienso...acaso me dormí?)).
Siento el ambiente extrañamente familiar, aunque tengo la sensación de no haber habitado este lugar en días, quizás meses. El aire está viciado o puro y frío, dependiendo la zona.
Una melancolía atroz se aferra a mí, despiadadamente. No puedo hacer nada más que sentarme, fumar lentamente mi cigarrillo, mientras mi mirada se pierde. Mi mente me atormenta.
Qué más puedo hacer? y me doy cuenta que estoy desperdiciandome...inútilmente.
Tengo ganas de sonreír de alegría y llorar de tristeza, pero que mezcla tan heterogenea!
Me acercó y digo: me estoy volviendo emo, che... - y nos reímos. Me prometes que sí me vuelvo emo, me pegas? no quiero ser emo - te digo, mientras me recuesto en mis brazos. Te lo prometo - decís. Enlazamos los dedos meñiques y me siento mejor.
Te recomiendo la empanada de carne, va como piña. Sí, tenes razón, está buenísima, pero cero ganas de comer.
Entonces me doy cuenta, y digo en voz alta: quiero ser feliz! Y nos miramos, sonreímos, sí, ambos. Esa sonrisa...tan entendida, tan dual, tan conectada.
Me siento bien, muy bien, a pesar de tener un vacío en el alma. No me importa, sé que lo voy a ir llenando...

Encuentros

Me está mirando, sé que lo está haciendo. Sé que está pensando, aunque se crea invencible e inalcanzable, sé que está pensando. No, no se va a llevar las migajas de mi dignidad, no se lo pienso permitir.
Tan orgulloso luce su traje de crueldad, aquella que llama sin criterio sinceridad. Su paso rítmico es constante, no se detiene ante nadie. La mirada que mira, no ve, mira, con suma destreza y rigidez. Esa sonrisa burlona, despreciable, creída, nunca se desliza de sus labios.
Como una bestia, soberana, se menea de lado a lado, buscando alimento. Sus presas varían según su antojo (no es el tipo de persona que haga caso omiso a sus deseos). Aún así, es evidente su gusto por las jóvenes rubias e ignorantes.
Yo, lejos de ser similar a su preferencia habitual, soy la víctima del día de hoy. Pero desconoce mi conocimiento acerca de él y sus hazañas. Y desconoce aún más, que acaba de divisar, a otra bestia que se disfraza de presa.
Se acerca, la melodía de sus pies me lo anticipa. Por la espalda, que cobarde. Pero su ego y confianza, lo hacen indiferente al prejuicio, a la definición misma de cobardía. Que elocuencia tiene su presencia, incitando a voltearse, mirarlo, admirarlo.
Su aura me roza la piel, es tan fría y cortante. No precisa ensuciar sus manos para concebir el daño. Se gira, sus labios se llenan de placer. Nuestros ojos se encuentran, se desafían. Una lucha de poderes se desata. No es parte de mi vocabulario la debilidad, tampoco del suyo. Mantenemos el hilo de nuestras miradas, tenso, pero elástico. Sabe que lo sé, sé que lo sabe. Nuestras almas se entrelazan, se unifican, se entienden. Un segundo, y la realidad volvió a ser realidad. Su sonrisa, más radiante que nunca, nos elevó.